domingo, 27 de marzo de 2011

Mi viaje a Arizona



Era mi primer viaje a los EE.UU., el cual jamás olvidaré. Preparé mis valijas con algo de resquemor pensando que pasaría.


Pasé por otros estados pero mi sueño era llegar a Arizona, más precisamente a Sedona.


Hay muchos niños latinos en USA. Pude ver lo bien que hablan y aprende el idioma Inglés un niño nacido de una mama Argentina y un papa Mejicano. Un niño de 6 años lo habla a la perfección. Las Escuelas tienen edificios grandes, cómodos sobretodo en Chicago. Son escuelas muy completas donde el niño aprende muy bien de todo. Quizás eso no se vea en América Latina, son escuelas pobres algunas que no les alcanza para arreglar los edificios. Es una pena, pero es real. Ojala algún día todo cambie para esta parte de América.


Primero me recibió una amiga en el Aeropuerto Sky Harbor de Phoenix, Arizona. Luego vi a mi amiga Rochelle y su esposo Carl en un Shopping muy bonito, colorido y lleno de gente.


A ella la conocí gracias a un email en 2002. Ella me hizo sentir tan bien, como si estuviera en mi casa, en mi lugar.


La lluvia que caía pausadamente detuvo nuestra llegada a Sedona. A Sedona solo la conocía por fotos. Es la época del Monzón, días de lluvias, vientos, calor. Vi los colores de los árboles, las flores moviéndose al compás de la brisa y la tierra roja, muy roja como la que existe en Misiones, provincia del norte de Argentina.


Sedona tiene paisajes muy bonitos. Las montañas son muy altas, rojas y en partes de color amarillo claro. ¿Por qué? Porque el mar dejó su sedimento hace millones de años cuando los dinosaurios todavía caminaban por estas tierras.


Tuve la suerte de visitar varios lugares de esta zona. Visite Montezuma Castle, era el hogar de los indios. Son ruinas prehistóricas que guardan una parte de la historia. Levantas la vista y allá en lo alto esta la construcción, o lo que queda de ella. Y te preguntas: ¿Cómo lo construyeron?


Mucha gente visita este lugar. Vienen de muchos países. Van con sus familias, mascotas, cámaras de videos y cámaras de fotos.


El entorno ofrece paz, silencio y naturaleza. Escuchas al río, ves a los pájaros y a las lagartijas.


Ves mucho más, pero te aseguro que puedes oír el silencio.


Y ahora dejemos un poco de lado la historia y entremos en el terreno musical.


Tuve la oportunidad de asistir aun concierto de Jazz organizado por la Biblioteca Pública de Sedona. Los músicos al son del saxofón, el bajo, el teclado, la batería y el contrabajo deleitaron al público que aplaudía mucho.


Aquí se hacen muchas cosas para expandir la cultura musical. El que desea puede donar dinero para que esto avance. Sin cultura musical un país no avanza...


Y la historia sigue...en la próxima semana.



Leticia Teresa Pontoni.


(la hermosa foto es de: www.vuelaviajes.com )

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